Cuando el reverso es la obra maestra
Los artesanos tradicionales rara vez consideraban el reverso de un textil un detalle secundario. En Fez, quienes bordaban contaban hilos individuales para reproducir patrones complejos por ambas caras, mientras los tejedores del siglo XIX superponían telas dobles para que el anverso y el reverso intercambiaran sus combinaciones de colores sin interrupciones.
Este enfoque meticuloso exigía planificar el reverso antes de pasar un solo hilo o lanzar la lanzadera. Los libros de patrones cruzaban fronteras y generaciones, transmitiendo la rigurosa disciplina necesaria para tratar la cara oculta con la misma atención y belleza que la visible.
¿Qué hace que un textil cuyo reverso es tan llamativo como el anverso resulte mucho más gratificante que cualquier cosa producida en serie hoy?