Tejido tradicional japonés que transforma hilo sobrante en tela nueva
En el zanshi-ori, incluso un trozo de hilo de unos 30 cm podía convertirse en parte de un textil nuevo. Los tejedores japoneses guardaban el hilo que sobraba de sus trabajos o compraban hilos rotos a otros tejedores locales, reuniendo materiales de partidas distintas en una sola tela.
Los trozos cortos podían anudarse para crear un hilo continuo y utilizarse como trama, el hilo que cruza la tela al tejer. Unir tantos fragmentos pequeños llevaba tiempo. Los cambios de color y grosor formaban rayas irregulares, mientras los nudos creaban pequeños relieves visibles y palpables.
Algunos restos eran hilos kasuri, ya teñidos por secciones para crear un motivo al tejerse. Al colocarlos de otra manera, las partes teñidas y sin teñir podían convertirse en marcas dispersas y rayas inesperadas. Un textil nuevo podía conservar huellas de un teñido preparado para una pieza anterior, junto con el cuidado dedicado a guardar y aprovechar el hilo sobrante.