Tecnología de papel del siglo XVIII en el Japón de Edo
Mucho antes de los plásticos sintéticos o las plantillas digitales, los artesanos textiles japoneses idearon un material para plantillas capaz de resistir un uso intensivo y repetido. Durante el período Edo (1603–1868), los tintoreros apilaban finas hojas de papel de morera y las impregnaban con jugo de caqui fermentado. El material resultante, llamado katagami, era resistente, impermeable y lo bastante flexible para producir patrones nítidos y expresivos durante cientos de ciclos de teñido sin deformarse.
En lugar de desechar una plantilla tras unos pocos usos, los talleres conservaban estas hojas talladas a mano como herramientas duraderas, lo que contribuyó a una gran expansión de motivos textiles complejos por todo el país.
Cuando los amantes del diseño contemplan hoy un katagami conservado, ¿examinan simplemente una herramienta artesanal vintage o una temprana obra maestra del diseño industrial sostenible?